Cabecitas expropiadas: una encuesta sobre cómo se percibe al Estado

Una encuesta de 2018 da cuenta de un creciente interés por ser sostenidos por el Estado de parte de los más jóvenes. Y además, la idea generalizada de que hay que cobrarles más impuestos a las empresas.

Una actitud es emprender y correr todos los riesgos al hacerlo, pero además, jugarse por la posibilidad de cumplir sueños, progresar individualmente, generar empleo y riqueza. Otra, es pretender un trabajo digno en el ámbito privado o público, dejando lo mejor de sí, buscando una buena remuneración y una vida para sí y los suyos que pueda ir mejorando por el resto de la vida. Y otra es esperar que depositen el salario a fin de mes, y punto. Todas existen. Todas son válidas. Pero todas (y muchas otras no cacarterizadas aquí) influyen como un efecto dominó en la calidad de vida de toda una sociedad.

El asunto es que en Argentina, en donde está sangrando la llaga entre empleo público o privado pero más que eso, en torno a la capacidad del Estado de sostener empresas con éxito, y de los privados de no fundir a las propias de modo que deban ser rescatados por el Estado, hay un panorama que da cuenta de una creciente vocación de las personas por entregarse a las manos (o a las cuentas) de un salario estatal.

No es malo, pero indica un camino, Habría que ver si es acompañado o no por ganas de transformar algo o simplemente, de contar con un depósito a fin o principio de mes, puntualmente, sin más esfuerzo, que es lo que muchos trabajadores del sector privado que están en la cuerda floja critican en medio de la pandemia a los del sector público, como si no hubieran otras grietas ya en Argentina.

Por eso, vamos a una encuesta previa a la pandemia, que ha dejado a muchos empleos del sector privado "en veremos".

Fue realizada en 2018 por Marketing & Estadística en Buenos Aires y dio cuenta de la preferencia por el trabajo en el Estado, desde diversas condiciones de los encuestados.

Claramente, se ve que los más jóvenes ven en el Estado una posibilidad de empleo más estable que en el privado, lo cual indica un choque con los planteos millennials, de inestabilidad y crecimiento constante. Quienes vienen detrás prefieren la tranquilidad.

A nivel general, todas las edades, un 36% prefería trabajar en el Estado y un 54% en lo privado. Entre los que se identificaron como más cercanos al kirchnerismo, 48$ optó por el Estado. Al revés, los más cercanos a Cambiemos, la opción estatal fue del 30% pero con un 68% más proclive a lo privado.

La cosa se puso casi por mitades, al tomar al grueso de los consultados, cuando la pregunta fue: "Para un mejor futuro, ¿cuál de estas dos opciones crees que es la más conveniente?":

- 49% respondió que lo garantizaría el Estado y 45% por lo privado.

- Pero el dato referencial lo aportan los más jóvenes: aquellos de entre 16 y 29 años vieron sus esperanzas cifradas en un empleo estatal. La opción privada fue la de solo 29%.

Y los datos de la división ideológica o partidaria:

Ahora, si hubo en aquel 2018 previo a la pandemia (vale recordarlo) una coincidencia transversal a la población, que dice mucho en torno a la percepción que la sociedad tiene de quien emprende un negocio, es que todos quieren sacarle más plata. Hoy, en la pandemia, con empresas cerrando por todos lados, el asunto es de dónde sacará el Estado recursos si las empresas caen en sus manos o, simplemente, desaparecen:

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