En Mendoza hay 2 millones de hectáreas de bosques de algarrobo

En Europa, la algarroba, fruto del algarrobo, es considerado un "superalimento" y su valor de mercado creció. La mirada se enfoca en los bosques autóctonos, pero también en posibles plantaciones con fines productivos.

"El nuevo azafrán". Así llaman en España a la algarroba, la vaina (algarroba) que produce el algarrobo, que tiene diversas especies y que en algunas de las cuales pasó de ser utilizada como pienso para la crianza de ganado a ser un producto muy codiciado por la industria alimenticia y cosmética, considerado además un "ultraalimento".

La algarroba se transforma en el oro del secano: superalimento en ascenso en Europa

Mendoza fue cruel con sus extensos bosques de algarrobo. Desde fines del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX se produjo en Mendoza, Catamarca, La Rioja y San Juan una intensa deforestación de bosques de algarrobos, de la mano de la explotación industrial que encontró en esta madera la materia prima para durmientes de vías de tren, carbón, leña y postes para el sistema de conducción de los viñedos, y luego para muebles que estuvieron de moda.

En la imagen de abajo puede apreciarse el ritmo de utilización de la madera de algarrobo para el tendido ferroviario:

Procesos socioeconómicos y territoriales en el uso de los recursos forestales en Mendoza desde fines de siglo XIX hasta mediados del XX. Facundo RojasMaría del Rosario PrietoJuan Álvarez y E. Cesca.

Ese nivel de explotación eliminaba las plantas, a diferencia del hallazgo europeo que utiliza sus frutos y, por lo tanto, necesita que los algarrobos sigan en pie y en estado saludable. 

La algarroba se transforma en el oro del secano: superalimento en ascenso en Europa

Hace diez años, los expertos del Ianigla (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales) que investigaban el tema dieron cuenta de 2 millones de hectáreas de bosques de algarrobo en Mendoza, pero que no significaba una sistemática presencia masiva de esta especie, sino que se trata de espacios con distanciamiento, en donde alrededor de un 30% de esa superficie era netamente de estas plantas.

Como lo contó Memo, las algarrobas están revolucionando los réditos agrícolas allí, pero en un esquema de producción, recolección e industrialización que compone un círculo virtuoso que aquí no se da a gran escala y sí en forma artesanal, con siglos de experiencia.

La exploración del INTA sobre la algarroba en otras provincias

Mediante el proyecto "Fruto de algarrobo como alimento humano y forrajes impulsado de manera conjunta por las Estaciones Experimentales Agropecuarias La Rioja y Catamarca y la Estación Forestal de Villa Dolores (Córdoba), con el apoyo técnico del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales (IFRGV) del Centro de Investigaciones Agropecuarias (CIAP) del INTA en Córdoba, el algarrobo se visualiza como un cultivo para la alimentación humana y animal.

Este proyecto fue presentado con el objetivo de iniciar un programa de mejoramiento genético del algarrobo para fruto, con la generación de nuevas variedades según los saberes locales. Al mismo tiempo busca contribuir al fortalecimiento de una cadena de valor entre productores de la región que utilizan el fruto del algarrobo como forraje en el invierno o en la producción de harinas y productos regionales a través del procesamiento propio o en combinación con una industria local incipiente.

Mediante este proyecto se busca rescatar los saberes locales en el manejo del algarrobo en el territorio y compartir experiencias de trabajo conjunto ya iniciadas por productores de la zona del oeste de Córdoba en el agregado de valor y comercialización de productos del monte.

Cómo cultivar algarrobos

El INTA dio cuenta de que el cultivo del algarrobo como árbol frutal puede ser aplicado en pequeñas superficies de media o una hectárea en las inmediaciones de los puestos, donde el productor pueda mantenerlo.

Esta propuesta tecnológica que aprovecha el recurso genético del monte natural, requerirá de escasos cuidados y mínimos requerimientos de agua, abono y combate de malezas. 

El informe presentado por el INTA sostuvo que "se presenta como una oportunidad para potenciar el trabajo conjunto a través del asociativismo, creando cadenas de comercialización a partir de volúmenes importantes de materia prima estandarizada para su industrialización. Se considera que de obtenerse un paquete de buenas variedades de algarrobo para fruto se podrá alcanzar una producción de entre 3 a 5 toneladas de frutos por hectárea, en áreas donde la producción de hidratos de carbono y proteínas tiene serias limitaciones ecológicas y estructurales".

El INTA cuenta con más de 15 años de experiencia en el mejoramiento genético del algarrobo como productores de madera para las provincias de Chaco, Formosa, Este de Salta y Santiago del Estero. Reúne de este modo capacidades técnicas y equipamiento adecuado para la selección, reproducción agámica de los algarrobos, instalación y evaluación de ensayos, entre otros. Con este recorrido y el personal formado en esta temática se podrá aplicar el mejoramiento genético del algarrobo en nuestra región para la producción de frutos seleccionados según los saberes locales.

Ancestral aprovechamiento del algarrobo

El uso del algarrobo por las comunidades de la región se remonta a varios siglos atrás, mucho antes de la llegada de los españoles. Este uso conlleva naturalmente una domesticación de la especie, del mismo modo que se han domesticado múltiples cultivos sobre los cuales se basa la alimentación humana en la actualidad. 

La historia cuenta que hay un árbol al que los quechuas no le pusieron nombre y sólo lo llamaron "el árbol". Esto se debe a que todo lo que un árbol puede dar, este lo tiene: un fruto dulce y muy alimenticio, la algarroba, del que se hace aloja, añapa, patay, y hasta una suerte de café con la semilla tostada. 

El INTA explicó que la pérdida cultural del uso de estos recursos lleva también a la pérdida de estas "variedades" creadas por las comunidades. Sin embargo ellas siguen allí, mezclándose con los árboles "comunes" del monte, perdiendo paulatinamente sus características especiales. 

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