Independencia del Perú: Acciones y valores humanos de San Martín

Fabiana Mastrángelo, historiadora y autora del libro Valores humanos de José de San Martín, con su aporte en el día del Bicentenario de la Independencia del Perú.

Fabiana Mastrángelo

"Claridad y convicción del Libertador para cumplir con la expedición al Perú"

La misión sanmartiniana consistía en la independencia de América del Sur. San Martín llevó adelante esa tarea con pasos esforzados e inteligentes. El Bicentenario que hoy se conmemora es un motivo para que recordemos ciertos hitos.

Después de cruzar la Cordillera de los Andes, la primera batalla donde San Martín obtuvo un éxito rotundo fue la de Chacabuco (12 de febrero de 1817). Al entrar a Santiago, el Libertador nombró a Bernardo de O'Higgins, Director Provisional de Chile y rehusó la primera magistratura que los vecinos le ofrecieron. La segunda batalla victoriosa fue la de Maipú (5 de abril de 1818), con la cual la independencia chilena quedó asegurada.

Bicentenario del Perú: San Martín, hombre y gobierno

San Martín, en Santiago, organizó la logia lautarina -instrumento de poder político para respaldo de O'Higgins- que actuó en combinación con la logia argentina y debió materializar la segunda etapa del plan: la expedición por mar al Perú.

Sin embargo, muchos consideraron que tras el triunfo de Maipú se había obtenido seguridad suficiente contra el poder absolutista español y no era necesario hacer más esfuerzos. El gobierno chileno también se manifestó renuente a cumplir su compromiso con San Martín quien optó por presionar a ambos gobiernos con su renuncia al mando del ejército.

Pueyrredón (desde Buenos Aires como director supremo de las Provincias del Río de la Plata) y O'Higgins (desde Santiago como director provisional de Chile) deseaban llevar adelante la empresa, pero sus gobiernos tenían dificultades financieras y políticas. San Martín siguió adelante con su proyecto, con el apoyo que podía obtener de sus propios oficiales, el gobierno chileno y Pueyrredón. Luego de la renuncia de este último, las autoridades argentinas se sumieron en las guerras civiles y se fueron alejando de la magna tarea de liberar a América.

Por el contrario, San Martín, fiel a su misión exterior y sentir interior, después de haber libertado a Chile, se embarcó con su ejército (1800 chilenos y 2200 argentinos) rumbo a la bahía de Paracas, Perú, el 20 de agosto de 1820. Al llegar, mediante una rápida Campaña de la Sierra, el general Antonio Alvarez de Arenales dominó el interior, lo que le permitió a San Martín ubicarse ventajosamente al norte de Lima y amenazar la capital.

El libertador, antes de declarar la independencia, tuvo dos entrevistas con los españoles: en Miraflores con el Virrey de la Pezuela (octubre de 1820) y en Punchauca con de la Serna (a principios de 1821). No se llegó a ningún acuerdo porque el Libertador colocó como condición la independencia del Perú, situación que los virreyes españoles no aceptaron.

"Sanmartinmanía": imitar y no solo idolatrar

De la Serna consideró insostenible su situación y abandonó la ciudad de Lima con el fin de fortificar sus posiciones en el interior. Así, el 9 de julio, las tropas del Libertador comenzaron a ocupar la ciudad; el 14, convocó a un cabildo abierto a fin de realizar un plebiscito respecto de la declaración de la independencia del Perú. Esta se concretó el 28 de julio de 1821.

San Martín tuvo plena convicción de cuál era su misión y no se apegó a sus triunfos militares. Tanto el poder político como el militar eran funcionales al servicio de liberar a América del Sur. No buscó el poder como un fin en sí mismo sino por el contrario siempre estuvo al servicio de su misión liberadora de pueblos. Escribió: "Desde el momento que presté mis primeros servicios a la América del Sur, no me ha acompañado otro objeto que su felicidad, este es el norte que me ha dirigido y dirigirá hasta el fin de mis días".

Siendo un general victorioso, entregó el poder político de Chile a O'Higgins. Su objetivo era liberar y unir a los pueblos americanos, por eso no se entretuvo con los halagos y privilegios del poder y la gloria ni con las diferencias sectoriales y regionales. Existió una actitud que primó en toda su trayectoria de liberación: no apegarse a los poderes personales ni utilizar sus triunfos militares para logros particulares. Esta actitud la mantuvo en Argentina y Chile. Finalmente, en Perú, no sólo entregó el poder político, sino el mando de su ejército a Simón Bolívar. Así cumplió: cruzó la cordillera de los Andes; liberó Chile con bandera argentina e instrucciones democráticas de su gobierno, y al Perú, con bandera chilena e instrucciones del gobierno de Chile; en el Perú fundó una nación nueva.

A 200 años de la independencia del pueblo hermano peruano es oportuno evocar la gesta sanmartiniana como una luz potente del pasado que continúa iluminando el presente. Los valores humanos que guiaron la acción del Libertador inspiran la formación de líderes que trabajen por el bien común y transciendan intereses personales y sectoriales.

LA AUTORA. Mg. Fabiana Mastrángelo, autora del libro Valores humanos de José de San Martín.


Esta nota habla de: