Déjà vu: Como en 2001, manotazos de ahogado a la oposición, rechazo y pedidos de adelantamiento de elecciones

Con la diferencia de que esta vez la oposición no avaló con su silencio o provocación el incendio del país y las violentas movilizaciones, hay un paralelismo entre la insostenibilidad del Gobierno, la crisis interna de sus responsables, los desaciertos políticos y económicos y hasta un mismo personaje de hace 20 años que pide adelantar las elecciones, Carlos Ruckauf.

El 19 de diciembre de 2001 el presidente Fernando de la Rúa renunció luego de que intentara calmar la crisis política y económica del país convocando al peronismo a un acuerdo. Estaba dispuesto, en aquel momento, a sumar al Partido Justicialista, que se había montado en las manifestaciones populares para desgastar su gobierno y con Cristina Kirchner reclamando su renuncia a viva voz como legisladora y esposa del gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner. De la Rúa, por intermedio de sus funcionarios, les había ofrecido a los peronistas inclusive ministerios y hasta la jefatura de Gabinete, aquella figura con la que la reforma constitucional de 1994 había intentado crear una figura relevante y que sirviera como válvula de escape ante crisis como la que se estaba viviendo, pero que no funcionó en tal sentido.


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Su vicepresidente, de origen peronista, Carlos Chacho Álvarez, había renunciado en octubre del 2000 en medio del escándalo de "la Banelco", la denuncia de coimas para aprobar una reforma laboral que afectaba la continuidad de los dirigentes eternos en los sindicatos. Legisladores radicales y peronistas quedaron en la mira y el descrédito los hundió a todos. Otro peronista presidía provisionalmente el Senado, Ramón Puerta -hoy, macrista y exembajador de Macri en España- asumió la primera magistratura como primero de una larga serie de presidentes en medio de una cuasi anarquía.

¿Por qué recordar esto? Porque también el radicalismo y el Frepaso vivían una crisis interna, como ahora lo tiene el gobernante Frente de Todos entre sus tres responsables: Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa. Y ayer también el kirchnerismo filtró la necesidad de un acuerdo con la oposición de Juntos por el Cambio, en medio de una tensión mayúscula en la que está sumido tanto el Gobierno como la herramienta partidaria que usaron sectores del peronismo para ganar en 2019 las elecciones nacionales.

Desde la oposición esta vez también se negaron a apoyar alguna mesa de diálogo, luego de haber sido maltratados y despreciados por el Gobierno de Fernández, Kirchner y Massa reiteradamente, tal vez como nunca lo hiciera, por ejemplo, De la Rúa.

La opción de las elecciones anticipadas


Hay situaciones análogas, pero esta vez nadie incendió el país ni empuja al presidente a que se vaya desde sus oponentes, como sucediera en 2001.

Sí lo pidió un protagonista de aquellos años que estuvo al frente del plan para que De la Rúa se fuera de la Casa Rosada: Carlos Ruckauf. El ex vicepresidente de Carlos Menem y exgobernador bonaerense es la voz más clara desde el peronismo por fuera de Cristina Kirchner y Juan Grabois, que cuestiona duramente al presidente formal, Alberto Fernández y pide que termine rápido esta gestión: "Hay que adelantar las elecciones", consideró. En esa línea, indicó que "muchos gobernadores e intendentes van a adelantar las elecciones en las provincias el año que viene para despegarse del Gobierno".

En estas declaraciones, realizada en mayo a un medio afín al Gobierno con un periodista que terminó siendo pariente politico de Chacho Álvarez, como Daniel Tognetti, Ruckauf afirmó: "Tenemos un sistema presidencialista con un presidente que no ejerce el presidencialismo, entonces estamos ante una situación muy complicada, donde los propios integrantes del oficialismo están enfrentados. ¿A qué vamos a someter a los argentinos en medio de tantas discrepancias por 18 meses más? Es una pesadilla".


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"Alfonsín tuvo la grandeza de adelantar la entrega del gobierno; Duhalde también adelantó las elecciones, y me parece que en esta situación que vivimos hay que buscar una solución que le quite a la gente este inmenso peso de inseguridad y falta de futuro", recordó. 

Por supuesto, como parece indicarle el "manual del peronista reciclado", manifestó sus dudas en torno a que Fernández sea peronista y lo agredió: "Gobierna peor que lo que canta".

Especulaciones argentinas

Están empoderados casi todos los que la sociedad pedía que "se vayan" en aquellos días del 2001. De allí que no pueden aguardarse soluciones diferentes ante protagonistas similares. Sin embargo, muchos de los que por entonces estaban del lado del radicalismo que complotó contra De la Rúa, como es el caso de Leopoldo Moreau, ahora están en el kirchnerismo.

En el caso de que Fernández renuncie, a la oposición la divide, a su vez, la posibilidad de que asuma la vicepresidenta Cristina Kirchner. Unos lo alientan, para que aplique ahora mismo el plan que dice tener y que no lo reserve como alternativa a Fernández en 2023 en una nueva candidatura presidencial propia o de algún"elegido", como lo hizo con el actual mandatario. "Que se queme ahora y no se haga la opositora, que es la principal responsable de este caos", dicen en off protagonistas del Congreso.

Pero por otro lado, tampoco la quieren con "la manija", porque creen que "puede maquillarlo todo justo antes de las elecciones y con eso, volver a ganar".


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En el peronismo es el kirchnerismo el que se divide entre los que prefirirían ver a "la jefa" con el mando blanqueado y los que prefieren que "se incinere Alberto" antes de intentar la toma del poder completo y sin disfraces.

La duda: ¿que se vaya Fernández, renunciando o adelantando elecciones, calmaría todo o aceleraría una situación incontenible a nivel social y de los mercados? 

En todo caso, al peronismo le tocó probar de su propia medicina, esta vez. Pero con la ventaja de que ya se conocen las consecuencias posibles de un descalabro y cuáles podrían ser las reacciones ante remedios que por el 2001 se tomaban a ensayo y error.

Qué dice la crónica de la época, contada por El País de España

La renuncia del presidente ha sido anunciada por el titular del bloque de senadores de la UCR, Carlos Maestro, quien tras hablar con el Presidente, éste le ha anunciado que en las próximas horas enviará su dimisión al Parlamento. Antes, el subsecretario de Comunicación, Juan Pablo Baylac, había admitido la posibilidad de que De la Rúa dejaría su cargo si los peronistas no aceptaban su propuesta para conformar un gobierno de unidad nacional.

Al parecer, De la Rúa habría calificado de "imposible" la formación de un gobierno conjunto con la oposición peronista.

El senador radical ha señalado que en su conversación con De la Rúa, el gobernante le había dicho que ya se había puesto en contacto con el ex presidente Raúl Alfonsín. Ya hay preparativos para que De la Rúa abandone en helicóptero la sede del Gobierno (Casa Rosada) y se dirija a la residencia presidencial de Olivos. Algunos ministros de su Gobierno ya estaban vaciando los despachos que ocupaban hasta ahora.

Poco antes, en un mensaje al país, el jefe del Estado había reclamado a los peronistas un "gesto de grandeza" para llevar a cabo "un cambio sustancial y reclamado" en el sistema económico argentino.

"Estoy al frente de la República", ha sentenciado De la Rúa, "y quiero garantizar el presente y el futuro de los argentinos". El presidente ha justificado la declaración ayer del estado de sitio en la necesidad de preservar la seguridad y los derechos de los ciudadanos.

La oposición peronista (justicialista), primera fuerza política en las dos cámaras del Parlamento que gobierna en la mayoría de las provincias, ha pedido al presidente que asuma las responsabilidades políticas.

El presidente anunció también que dividiría el Ministerio de Economía en dos áreas: la de Hacienda, Finanzas e Ingresos Públicos y la de Producción.

El jefe de ministros de Argentina, Chrystian Colombo, se haría cargo del Ministerio de Hacienda, Finanzas e Ingresos Públicos, mientras que el resto de las secretarías, que hasta ahora se incluían dentro de la cartera de Economía, habrían pasado a integrar una nueva dependencia, el Ministerio de la Producción, que quedarría a cargo del ex secretario general de la Presidencia Nicolás Gallo.


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