Filtración masiva en la AFI: qué dice sobre los espías mendocinos

Cristina Caamaño, interventora de la Agencia Federal de Inteligencia, presentó documentos internos del organismo en la Justicia que, posteriormente, se filtraron.

Días atrás, la interventora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño, presentó en la causa por espionaje ilegal que se tramita en el juzgado federal de Lomas de Zamora un cuaderno con 3.850 resoluciones con los datos personales de más de un centenar de espías y exagentes, datos que posteriormente se filtraron.

Esto generó todo tipo de repercusiones. Más allá de las acciones legales colectivas que podrían presentar los agentes involucrados, hay espías que están activos en el exterior, en zonas "calientes", que ya están pidiendo su repatriación ante el temor a eventuales represalias. Pero también en esos cuadernos hay otros datos curiosos.

Por ejemplo, en esos documentos, que fueron repasados por Memo, aparece información vinculada a agentes mendocinos. Algunos de ellos ya se admitían miembros de la AFI por haber ocupado cargos jerárquicos, como el exdirector de la Escuela Nación de Inteligencia, Alejandro Salomón. Pero para otros era fundamental el anonimato, teniendo en cuenta las funciones operativas que cumplen.

Un dato curioso de estas resoluciones, asentadas de puño y letra en cuadernos tipo "Gloria", es que aparece el caso de un empleado de la Municipalidad de Mendoza que llegó en 2017 en la Agencia Federal de Inteligencia. En este "Boletín Oficial" de la AFI figura el nombre y apellido del agente.

Efectivamente, según pudo chequear Memo, se trata de un preventor de la Ciudad de Mendoza que fue dado de baja en octubre de 2017 de la planta de personal. Justamente, en la resolución de la AFI figura que su llegada a la agencia está condicionada a su "desvinculación de la Municipalidad de Mendoza".

En el caso de este agente, es el único que se vincula explícitamente con Mendoza, pero puede no ser el único. Incluso, en otra resolución, se confirma el nombramiento de un hombre con la condición de "desvincularse a la Dirección General de Escuelas": se trata de un administrativo, que nada tiene que ver con servicios de seguridad, al menos en apariencia.

En este caso, hay que remarcar que son varias las provincias que cuentan con "Dirección General de Escuelas", aunque el agente mencionado se llama igual que una persona que trabajó en la DGE de Mendoza: o es el mismo hombre o se trata de un homónimo.

En las miles de resoluciones que aparecen en estos cuadernos se incluyen nombramientos -como el del expreventor oriundo de Guaymallén-, confirmación de jubilaciones, accidentes en funciones, misiones oficiales al exterior -como las de un funcionario mendocino- y creación de empresas afines a la AFI, entre otras.

Sin embargo, no se mencionan detalles sobre las tareas de los agentes; sólo el cargo que ocupará con una letra y número. Por ejemplo, D-10 ó E-14. En realidad, son siglas que tienen que ver con el nivel educativo del agente y que se irán modificando de acuerdo con factores como haber terminado la secundaria o tener nivel terciario.

Otro dato que surge de estos documentos que se entregaron a la justicia y posteriormente se filtraron es el de algunos apellidos muy importantes de la política mendocina. En este punto, el delegado de la AFI en Mendoza es pariente directo de un reconocido dirigente político; ocupó esta función incluso durante la gestión de Mauricio Macri.

En cuanto a la creación de empresas que se registraron, llama la atención que la mayoría son productoras de contenidos creadas como sociedades anónimas por la propia agencia de inteligencia, otro dato curioso de un material muy curioso: que cada resolución se asiente de puño letra en un cuaderno.

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