¿En serio Grabois quiere "barrer definitivamente" con los parásitos"?

La afirmaciones del dirigente del Frente de Todos desde la CTEP Juan Grabois a favor de "barrer" con la actividad del campo, merecen la atención.

Parásito: "Que se alimenta de las sustancias que elabora un ser vivo de distinta especie, viviendo en su interior o sobre su superficie, con lo que suele causarle algún daño o enfermedad". El dirigente de uno de los tantos movimientos sociales que adscriben al Gobierno, Juan Grabois, salió a reclamar "barrer definitivamente con estos parásitos", acusando de tal a los que trabajan y explotan el campo en la Pampa Húmeda, centralmente. Dijo que hacerlo es fundamental para "vivir con dignidad".

En la Argentina no sobra nadie. Grabois tampoco. Esa idea de que alguien, algunos o sectores "están de más" nos llevó al subsuelo de la humanidad cada vez que se dejó pasar como una ocurrencia y no con la gravedad que la afirmación tiene.

El dirigente piquetero que, además, es asesor de un consejo pontificio en el Vaticano y se le llama -como a tantos otros- "cercano al papa Francisco", echó nafta al chisporroteo que se inició cuando el gobierno nacional decidió aumentar las retenciones al campo y, como consecuencia, un sector decidió llamar al paro, con ostensibles disidencias y llamados a dialogar en vez de a avanzar en un conflicto como el que nos llevó al borde de la guerra civil a raíz de la Resolución 125 que tuvo de protagonistas a Cristina Kirchner y Julio Cobos hace 10 años.

Juan Grabois dijo textualmente: "Estoy hablando de este 1% de parásitos que viven de la renta extraordinaria de la tierra que es de todos, que tienen propiedades de extensiones faraónicas únicamente como producto de una serie de genocidios y latrocinios de la historia argentina y que son un elemento de atraso y de dependencia para nuestro país con el que si no barremos definitivamente, nunca vamos a poder tener niveles de dignidad adecuados para una vida normal, ni siquiera una gran cosa".

El dirigente del peronismo gobernante Juan Grabois alimenta una fantasía revolucionaria basada en conceptos de inicios del siglo pasado y desconoce no solo que la vía del "barrer" a otros, con la eliminación que implica, representan una opción extrema y sangrienta, sino que ese "uno por ciento" del que habla no es tal. Fue el economista Juan Llach quien demostró que el campo representa directa e indirectamente el eje de la vida activa económica y social de más del 30% de la población.

Afirmó además que ese 1% de grandes empresarios "tiene los medios económicos de generar hegemonía, arrastrar a un sector que como decía Jauretche ‘no tienen más tierra que la que llevan en sus macetas', pero aspiracionalmente quieren formar parte de esta oligarquía propietaria que se identifica más por el desprecio contra los negros que por sus intereses económicos y posiblemente haga seguidismo de las cámaras empresarias del campo con sus aliados judiciales, políticos y mediáticos".

Las afirmaciones de Grabois merecen ser atendidas no solo por la gravedad de querer eliminar al otro, al estilo de Jorge Rafael Videla y sus secuaces, aunque con una máscara opuesta en cuanto a lo ideológico, sino porque habla de parásitos de cuya definición clásica (ver arriba) puede inferirse una acepción para estos tiempos: "El que vive en función de lo que trabaja y produce el otro". 

Es la lucha contra el éxito para degollar al exitoso, el dique de contención de cualquier posibilidades de generación de empleo real por fuera del Estado y su capacidad de subsidiar bajo extorsión piquetera y además, representa una visión romántica de la pobreza, en que la se quiere que los pobres sigan siéndolos, para seguir teniendo también a qué aferrarse, con quiénes amenazar y sobre quiénes pararse cual escenario humano. Montarse sobre la indignidad para reclamar todo lo contrario, salvándose solo el que está sobre ellos, lógicamente.

¿Qué idea tiene Grabois y quienes lo idealizan como "líder social" de lo que es trabajar y producir? ¿Quitarle todo a los que lo hacen y repartirlo entre los piqueteros que se mueven cual barrabravas del poder político afín? ¿O están pensando en salir del corte en el Obelisco y dedicarse a arar y cultivar la tierra, invertir recursos propios en hacer que eso de frutos y luego, conseguir dentro y fuera del país quien pague por lo producido, luego de pelear contra todos los que se lanzan para arrebatarles la mayor parte de lo generado en impuestos y contribuciones? ¿A cuál de las dos cosas está convocando Grabois, como brazo revolucionario del gobierno de Alberto Fernández?

¿Quiénes son los parásitos, en el marco propuesto como debate por el abogado que conduce la CTEP?

Lo peor que podemos hacer es ignorar este tipo de llamados de atención, aunque probablemente -ocupados como estamos por sobrevivir, trabajando hasta por demás con el objetivo de no llegar caer en desgracia de tener que rogarle ayuda a dirigentes como este- no lo tengamos en registro. 

Quiénes sí deben tenerlo son aquellos que resguardan el cumplimiento de una Constitución que garantiza justamente todo lo contrario a lo que la gente como Grabois alienta. Salvo que también logren cambiarla entre gallos y medianoche.


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