Carne picada: a nuevas normas, nuevos precios (más altos, claramente)

"No es lo mismo moler de un solo tirón que de a poco; cada vez que uno enciende el motor se le agrega un costo. Van a terminar haciendo que la carne molida sea más cara", analizó José Brizuela, titular de "La Pradera".

Lógicamente, cada nuevo requerimiento que implique costos o pérdidas, o bien una alteración en las condiciones de trabajo ya establecidas para un comerciante, debe ser financiada por los consumidores. De esa manera se defienden los carniceros cuando advierten que si cada porción de carne molida (o picada, como le dicen en otros lugares) debe ser procesado a la vista del cliente, eso implicará un mayor costo.

Adicionalmente, algunos sostienen que ni siquiera garantizaría una mejor calidad, ya que los sinfines de la moledora habitualmente quedan cargados con restos de la molienda anterior. Ni hablar si después de cada corte son obligados a lavar y cambiar las piezas de la máquina.

En el caso de las carnicerías "La Pradera", que por día en Mendoza venden entre 1.500 y 2.000 kilos de carne molida, con gran salida -a diferencias de una carnicería de barrio- señalaron que una norma en ese sentido los obligaría a tener una mayor cantidad de máquinas para responder a cada pedido individual. "Es imposible imaginar que no haya un aumento en el costo del producto", explicó José Brizuela, titular de la firma, en diálogo con el programa "Te digo lo que pienso", por radio Nihuil.

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"No es lo mismo moler de un solo tirón que de a poco; cada vez que uno enciende el motor se le agrega un costo. Van a terminar haciendo que la carne molida sea más cara", analizó.

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