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Félix González: "El narcotráfico no es un problema solo de inseguridad"

El senador provincial Félix González se atreve a abrir un paquete que nadie se atreve a tocar: el crimen narco no sólo desde el lado de los que venden drogas, sino desde los que la compran. Pone en duda la efectividad de las estrategias actuales y propone un cambio de paradigma hacia la prevención y el cuidado de la salud, además de la persecución penal.

Periodista y escritor, autor de una docena de libros de ensayo y literatura. En Twitter: @ConteGabriel

El senador provincial Félix González fue quien pateó el tablero ni bien ingresó a la Legislatura, al plantear la necesidad de "dejar de boludear" con la agenda de temas que solo les interesan a los políticos y abocarse, como propuso, a trabajar en cuestiones que resuelvan problemas que la gente vive a diario.

En ese sentido, irrumpió con algo que late a diario en los hogares, pero no en los medios: los problemas de salud mental.

Asimismo, intentó abrir una gran puerta: la de discutir cómo se malgastan recursos en un presunto combate contra la inseguridad, pero sin abordar problemas sustanciales que la alimentan.

La droga, sus vendedores, sus compradores, el crimen y el "siga siga" político y social

Ahora que se habla de una "rosarización" de Mendoza a raíz de las disputas territoriales de narcotraficantes, es de los pocos que se animan a hablar no solo de los que venden drogas, sino de los problemas de quienes la compran, como parte de un mismo paquete que hay que desatar.

Por ello, en esta nota ofrece datos duros que sirven para ampliar la dimensión de la problemática, más allá de un show que nunca termina.

- ¿Se le da más importancia a la oferta que a la demanda, hablando de narcotráfico?

- Sí, definitivamente. Los gobiernos, no importa el signo político, se preocupan por comunicar el resultado de operativos informando cantidades de sustancias ilegales decomisadas y nada dicen, seguramente porque no se sabe, cuánto es lo que se consume. Entonces la cuestión es: ¿cómo se puede saber si las políticas son exitosas, cuando el único dato que manejamos es la cantidad de drogas que se decomisan? Tomemos como ejemplo el consumo de cocaína en la provincia, el Ministerio de Seguridad de Mendoza reconoce que en el año 2022 decomisó 54 kg de cocaína, cifra similar a la de del año 2021, a su vez según datos de un estudio de la Sedronar del 2017 sobre intensidad de consumo, un consumidor promedio frecuente consumiría aproximadamente 10 gramos por mes o sea unos 100 a 120 gramos al año; vale decir que todo nuestro aparato de seguridad y sistema judicial es movilizado para decomisar lo que consumirían 500 mendocinos con consumos problemáticos al año.

Ante un pedido de informes que realicé recientemente desde el Senado, el área de Salud Mental de la provincia me respondió que durante el año 2022 se atendieron 4189 personas en efectores públicos de salud por temas vinculados al consumo de cocaína o policonsumo incluyendo cocaína; este número por sí solo ridiculiza lo que se decomisa pero lo más grave es que solo es la punta de un iceberg ya que el informe no incluye los datos del Hospital Central, el Pereyra, el Schestakow, el Perrupato y el Notti porque estos efectores, los principales de la provincia, "tienen sus propios sistemas de información" (sic) según dejan en claro los funcionarios.

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Con estos datos y todos los que nos faltaría conocer creo que si no revisamos la forma en que abordamos el problema y comenzamos a poner más recursos para promover y cuidar la salud de los mendocinos, evitando, disminuyendo y controlando riesgos desde "la demanda" no vamos a resolver nunca este problema.

- ¿Qué rol tiene en la problemática las personas que demandan que les llegue droga y alimentan una actividad que es clandestina?

- Intentar reducir este problema a una cuestión de "adictos" y "dealers" y creer que es un problema solo de seguridad es lo que nos lleva a un callejón sin salida. Alicia Stolkiner hace un planteo muy interesante que podría llevarnos a abordar este problema complejo del consumo problemático de manera más integral. La cuestión es que vivimos en una sociedad de consumo y básicamente estamos convencidos que una sustancia, un objeto o una pantalla pueden generarnos felicidad de manera automática y eso nos conduce al espejismo de creer que metiéndonos esas sustancias (legales o ilegales, esa es otra discusión) vamos a acallar dolores y angustias. La política tiene que leer mejor esto, comprender la forma en que cada persona y cada grupo familiar sobrelleva este estado de malestar, de temor a perder el trabajo, a no llegar a fin de mes, a no sufrir un ataque de inseguridad; debemos trabajar y poner recursos en programas integrales sobre salud y especialmente asignar más recursos a salud mental para ayudar a todos a tomar conciencia sobre el consumo problemático de cualquier sustancia. Insisto, no es un problema de "adictos" es un problema de consumos problemáticos, quien padece una adicción es una parte y seguramente la menos importante en cantidad de personas de esta situación. Una persona en estado de ebriedad que mata a otro en un accidente de tránsito puede no ser un adicto, solo tomó un fin de semana pero destruyó vidas, el adolescente que se "rompe la pera" en una previa el fin de semana y termina en la guardia del hospital con un coma alcohólico tal vez entre semana no consumía alcohol. Necesitamos invertir en políticas públicas que ayuden a concientizar sobre consumo responsable, sobre otras formas de generarnos estados de bienestar. Si el gobernador no moviliza a toda la sociedad, escuchando más y obligando a que los ministerios trabajen articuladamente vamos a reiterar fracasos.

- ¿En qué punto del asunto aparece la inseguridad y la criminalidad como demanda social?

- El problema de la inseguridad aparece de un solo lado de la película, porque persigue a la cadena que abastece la oferta, faltan los otros actores que deberían prevenir para desalentar la demanda. La respuesta del Gobierno es del manual, está más preocupado por qué se comunica que en el problema porque sabe que bajo este paradigma no lo va a resolver. Entonces manda la gacetilla informando un "operativo donde se desbarató un kiosco de droga" pero no dice qué hicieron los que compraban en ese kiosco cuando lo cerraron, porque seguramente tendrían que reconocer que se fueron al de la otra cuadra. La otra cuestión es que las drogas legales e ilegales mueven mucho dinero, las legales invierten en publicidad engañosa y las ilegales en desarrollar sus canales de comercialización reclutando gente en barrios urbanos marginales para abastecer a los de esos barrios y a los de los barrios privados. En este contexto desde el gobierno, que cada vez tiene menos recursos, mandamos un policía que seguramente está angustiado porque no llega a fin de mes a "desbaratar un kiosco" donde se va a encontrar con un delincuente que, a manera de ejemplo, si tiene un kg de cocaína en la casa a precio de venta en la calle digamos que tiene unos 10 millones de pesos. No es fácil, por eso digo respetuosamente que el Gobernador debería revisar sus declaraciones cuando les dice a los policías que ven como se deteriora su salario "al que no le guste que devuelva el arma", no es fácil encontrar gente que tenga la entereza moral para no verse tentado a caer en el delito ante tamaña desproporción de incentivos. Los graves problemas de ciudades como Rosario se agravaron cuando los polícias sin respaldo político y control democrático empezaron a cruzar esa línea

- ¿Hay que estudiar la posibilidad se legalizar lo que por ser ilegal y clandestino alimenta al crimen organizado?

- Yo no estoy en condiciones de afirmar sobre si el camino es la legalización o no, pero sí creo que es indispensable revisar el paradigma desde donde enfrentamos este problema. Hay que salir del cuento de la división entre los "mano dura" y los "puerta giratoria", esto no se resuelve con slogans ni puestas en escena con políticos, sean del partido que sean, jugando a superhéroes para subir sus shows a las redes, necesitamos funcionaros que estén menos pendientes de los "likes" y más enfocados en escuchar para comprender mejor los problemas. Es indispensable que tengamos un programa de salud mental fuerte, un plan de promoción de la salud integral, donde activemos no solamente el sector público, sino todas las organizaciones comunitarias y sectores privados que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida y a entender la salud mental como una situación de bienestar general, como lo define la Organización Mundial de la Salud. O sea, pensar a toda la sociedad mendocina detrás de un gran plan, detrás de un gran acuerdo, que nos permita poner todas las herramientas y las instituciones que tenemos para mejorar la calidad de vida y evitar que cualquier consumo desde las apuestas on line hasta una sustancia destruya nuestras familias

- ¿Por qué fracasa el abordaje judicial y policial del narcotráfico?

- Justamente fracasa porque no ataca la raíz del problema. La raíz del problema es por qué consumimos lo que consumimos. ¿Por qué nos transformamos en consumidores problemáticos de alcohol, tabaco y otras sustancias psicoactivas? ¿Qué es lo que hace que caigamos en esas conductas? ¿Y qué otras actividades saludables podríamos promover para justamente generarnos esos mismos estados de bienestar sin necesidad de depender de ninguna sustancia en particular? Este es el gran desafío de una política integral. Cambiar el paradigma de comunicación del problema también ayudaría; todo el tiempo vemos a la oposición pedir que se baje la pauta publicitaria y al gobierno mirar para otro lado, lo que yo pienso es que no hay que bajarla hay que usarla en generar una red de contenidos relacionados a la promoción de la salud, lograr un acuerdo con todos los medios de la provincia para construir contenidos atractivos para redes y medios tradicionales dándole oportunidades a nuevos actores de la psicología, la biología, las cientos de organizaciones que en Mendoza promueven prácticas saludables como el yoga, la meditación, buscar nuestros Rolón, nuestros Bachrach, nuestros Stolkiner para darles espacio y permitir que las mendocinas y mendocinos escuchen otras voces para encontrar nuevos caminos que le permitan salir de esa sensación de miedo y fatiga mental

- ¿Por qué justo no hay nadie de la Afip o la Justicia en las grandes fiestas electrónicas sospechadas de ser una coartada para el "narcoglamour" de las drogas sintéticas?

- Las fiestas electrónicas, más allá de los controles impositivos, son una muestra más de que el tema del consumo de sustancias cruza todos los estratos sociales y en este caso, puntualmente, creo que hay que trabajar fuertemente en la prevención y reducción de riesgos. Tenemos que terminar con el cinismo de "hacer como que" en esas fiestas no se consume nada y promover el testeo de las sustancias que se consumen.

Música electrónica y drogas, una conexión diabólica

Lo que digo es que Mendoza promueve la realización de fiestas electrónicas, y todos sabemos que en esas fiestas hay consumo recreativo de sustancias, sin embargo como es ilegal ese consumo supuestamente "no sucede", entonces lo que termina pasando es que todos los que toman pastillas ahí no saben exactamente qué están tomando. La diputada Tina Morán está trabajando con la gente de Vuelo Controlado para promover por ley que se exija a los organizadores de este tipo de fiestas, así como se obliga a la contratación de un servicio de ambulancia, la presencia de una organización que trabaje en la contención de las personas durante la fiesta desde la perspectiva de disminución de riesgos

- ¿Cómo se podría cortar de cuajo la situación de violencia que surge de la compra y venta de drogas?

- La única forma de terminar con escenarios de violencia es que trabajemos en un plan integral y dejemos de mirar una sola dimensión del problema. No es solamente el problema de la seguridad, es el problema de la salud, en primer lugar. Es el problema de entender y asumir desde la política que vivimos en una sociedad invadidos por el miedo, sentimos angustia, incertidumbre, nos refugiamos en las redes que nos agravan esa sensación porque justamente la economía de la atención que aplican las empresas en las redes lo que busca es que nos quedemos más horas conectados para monetizar ellos nuestra presencia. Nos mandan nuestro "diario de Irigoyen" o sea que salimos de ahí más polarizados, convencidos que lo que pensamos es la verdad y todo lo demás basura. Desde mi visión el mercado no va a resolver esto, lo va a resolver la política en la medida que dejemos de abordar los temas públicos con miradas del pasado y construyamos un gran acuerdo provincial pero no un acuerdo de "buenos modales" entre partidos, un acuerdo con sentido, con metas, escuchando a los que saben, a los que padecen. Es indispensable cambiar el enfoque si los mendocinos queremos cuidarnos como sociedad. Creo en un acuerdo político que habiendo escuchado redefina reglas de juego, puede ser importante que no se corte una calle en una protesta para el gobierno pero creo que es más importante que el Gobernador deje de rigorear a los policías y nos pongamos a trabajar para poner en caja a las billeteras virtuales que están siendo usadas para comprar cualquier sustancia legal o ilegal a través de Telegram o estén facilitando el juego on line clandestino de nuestros adolescentes. Por ejemplo Mercado Pago te permite aprobar una cuenta para tu hijo de entre 13 y 17 años, cualquier padre lo hace para poder transferirle dinero a sus hijos, el tema es que la empresa en la "letra chica" le avisa a tu hijo que "Tu madre, padre o tutor/a no podrá visualizar ni controlar los movimientos de dinero o compras que hagas, ni tampoco podrá solicitar el cierre de tu cuenta" o sea tal vez un padre no sepa si su hijo está apostando en línea pero Mercado Pago sí lo sabe y por lo tanto debería estar ayudando a evitar que eso suceda por responsabilidad social como empresa y por orden del gobierno mendocino que tendría que estar cumpliendo con la ley que sus mismos legisladores aprobaron.

Necesitamos compromiso de los funcionarios, que se saquen el "cassette" de la supuesta "guerra contra las drogas" que hasta aquí ha demostrado que es solo un slogan vacío, necesitamos innovación en la gestión utilizando las nuevas herramientas tecnológicas de manera inteligente, escucha activa y decisión política para ordenar al poder económico, creo que solo así tendremos resultados distintos en serio.

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